Somos caminantes con curiosidad en el conocimiento y en el desarrollo de nuestras competencias que tanto en el deporte como en otras áreas de la vida queremos conseguir nuestro desarrollo óptimo.Tener éxito en el deporte de competición tiene muchas similitudes con tener éxito en la vida. Una de las cosas más importantes que hemos aprendido desde pequeños es que para que las cosas vayan bien hay que “saber estar”. Cada situación tiene unas características que la mayoría de las veces no son explícitas y que por lo tanto hemos de saber “leerlas”, “captarlas” y actuar en consecuencia y ello se aprende en el curso del tiempo.
En el deporte de competición “saber leer” la situación es fundamental para “saber estar”. También sabemos desde pequeños que para conseguir las cosas importantes hay que planificar, luchar y esforzarse y que es la continua lucha, esfuerzo y superación lo que nos permite conseguir el éxito en los diferentes contextos de la vida.
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En el deporte de competición, LA LUCHA, EL ESFUERZO Y LA SUPERACIÓN son las máximas del éxito de los deportistas y de los equipos de todos los niveles y particularmente se hace patente en la historia evolutiva de cada deportista que llega a triunfar en su deporte.
La Teoría de las Metas de Logro (Nicholls, 1989) aplicada al contexto deportivo (Duda, 2001; Roberts, 2001) ha ofrecido un marco teórico que nos ayuda a entender estos procesos psicológicos que o bien favorecen el máximo desarrollo en los deportistas o bien lo merman. Los deportistas como Elena están altamente orientados a la Tarea y para ellos tener éxito consiste en progresar, en superarse y consideran que el éxito se consigue a través del esfuerzo. Sin embargo los deportistas como María están altamente orientados al Ego y para ellos el éxito se consigue demostrando que son mejor que los demás y sin esfuerzo. Los deportistas orientados a la Tarea, como Elena, desarrollan una motivación intrínseca (la practica deportiva es satisfactoria en si misma), mayor compromiso deportivo y menor ansiedad. Mientras que en los orientados al Ego, como María, su motivación es fundamentalmente extrínseca (realizan la acción para conseguir algo a cambio) y experimentarán mayor ansiedad ya que el destacar o no de los demás no depende solo de ellos. Un deportista o un equipo pueden haber realizado una excelente competición pero sin embargo haber perdido porque el contrincante todavía lo ha hecho mejor. Perder no les gustará ni a unos ni a otros, sin embargo ante estas situaciones los orientados a la Tarea están satisfechos con el rendimiento obtenido y saben que han de seguir superándose, mientras que los orientados al Ego se sienten destrozados ya que su valía siempre está en función del resultado conseguido.Cuando los entrenadores quieren que sus deportistas consigan desarrollar al máximo sus potencialidades han de conseguir que estos se focalicen en el esfuerzo y en el progreso de su rendimiento, pero no en las estadísticas y en los marcadores. Lo que han de pedirles a sus deportistas es que den lo mejor de ellos mismos en cada situación y que acepten el reto de la competición y no orientarles a que se empeñen en ganar a toda costa. Quizás con la filosofía de ganar a toda costa se consiga ganar ese día, pero cuando la filosofía del entrenamiento es el progreso y la mejora, dar lo mejor de uno mismo, y lo mejor del equipo, entonces lo que se consigue es un mejor resultado de forma estable.
En las investigaciones realizadas en la Unidad de Investigación de Psicología del Deporte de la Universitat de València, para estudiar las relaciones entre el tipo de motivación de los deportistas (orientación a la Tarea y orientación al Ego), la forma en la que el entrenador motiva a sus deportistas (Clima Tarea y Clima Ego) y el rendimiento, tanto individual como de equipo, hemos encontrado que tanto en los deportes individuales (tenis) como en los de equipo (balonmano y fútbol) cuando los entrenadores crean un Clima Tarea los deportistas informan de mayor rendimiento individual y del equipo. En definitiva que cuando lo que valora el entrenador es el esfuerzo, progresar en cada partido y en cada entrenamiento, que se apoyen los miembros del equipo entre si en el aprendizaje y en el rendimiento, y que además todos sepan que cada deportista contribuye significativamente en el equipo, los deportistas perciben que a lo largo de una temporada han conseguido mejorar a nivel técnico, táctico, físico y psicológico, así como en su nivel de juego general y en su clasificación (Balaguer, Duda, & Crespo, 1999; Balaguer, Duda, Atienza, & Mayo, 2002; Castillo, Álvarez, Valcárcel,& Balaguer, 2007).
Puesto que la investigación nos ha informado que los Climas de implicación en la Tarea creados por los entrenadores son los que favorecen el rendimiento y la satisfacción de los deportistas, desde la psicología del deporte se han realizado algunos programas de intervención que permiten analizar las dimensiones motivacionales de la interacción entre los deportistas (equipo) y el entrenador para potenciar el desarrollo óptimo de los deportistas (Balaguer, 2007). Estos programas dirigidos a la formación de entrenadores de fútbol base les permite a los entrenadores conocer cuales son las características psicológicas de su interacción que podrían mejorar para favorecer el rendimiento y bienestar de sus jugadores.
Fuete: Sabercompetir.com
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